El problema
- Cuando alguien busca dónde comer en tu ciudad, compara varias opciones en segundos. Si tu web tarda en cargar o el botón de reserva no funciona en móvil, ese comensal va al restaurante de al lado.
- Las reservas llegan por teléfono: si no hay nadie para coger la llamada, se va a otro sitio. Un viernes por la noche puedes perder decenas de mesas así.
- Tu menú está en PDF o en Instagram Stories: Google no lo puede leer, y el comensal tampoco lo ve bien en el móvil.